El interés compuesto es el rendimiento que se calcula sobre el dinero que inviertes y también sobre los rendimientos que ese dinero ya ha generado. Por eso el tiempo pesa tanto: con un 5 % anual, quien invierte 200 € al mes de los 25 a los 35 años (24.000 € en total) llega a los 67 con unos 147.000 €, más que quien invierte 250 € al mes de los 45 a los 67 (66.000 € en total), que llega con unos 118.000 €. Eso sí, con estos importes y una rentabilidad anual constante, solo ocurre a partir de aproximadamente un 4,07 %; te lo enseño con números.
Seamos claros: el interés compuesto no es magia ni un truco de vendedor. Es aritmética. Y la aritmética dice que el tiempo es una ventaja que una mayor cantidad no siempre consigue compensar.
Qué es el interés compuesto, en una frase y un ejemplo
El Portal del Cliente Bancario del Banco de España lo define así: el interés se aplica no solo al capital inicial, sino también a los intereses acumulados en periodos anteriores. Con 1.000 € al 5 %, el primer año ganas 50 €. El segundo ya no ganas sobre 1.000, sino sobre 1.050: 52,50 €. A los 30 años, esos 1.000 € se habrían convertido en unos 4.322 €. De ese importe, 3.322 € son ganancias acumuladas, y unos 1.822 € proceden de reinvertir los intereses: es lo que se gana de más frente a un interés simple, que solo habría dado 1.500 €.
No es tan conocido como parece. En la Encuesta de Competencias Financieras de 2021 del Banco de España y la CNMV, solo el 41 % de los españoles respondió bien la pregunta sobre interés compuesto, y entre los mayores de 65 años, el 32 %, según el Portal del Cliente Bancario (15 de febrero de 2024).
Cómo se calcula el interés compuesto
Para un capital que se invierte una sola vez, la fórmula es: capital final = capital inicial × (1 + i)n, donde i es la rentabilidad de cada periodo y n el número de periodos. Con 1.000 € al 5 % durante 30 años: 1.000 × 1,0530 ≈ 4.322 €.
Esa fórmula supone que no haces nuevas aportaciones. Si aportas cada mes, cada ingreso empieza a capitalizar desde el mes en que entra, y hay que sumarlos uno a uno. Es lo que hace nuestra calculadora, que explica la fórmula completa con aportaciones mensuales.
Ana y Luis: el ejemplo que lo explica todo
Ana y Luis tienen la misma edad y se jubilan el mismo año, a los 67. Los dos consiguen una rentabilidad anual efectiva del 5 %, constante y ya descontados los gastos, una hipótesis que usamos solo para que la comparación sea limpia.
- Ana empieza a los 25. Invierte 200 € al mes durante 10 años, hasta los 35. Después no vuelve a poner un euro y deja el dinero invertido. Total aportado: 24.000 €.
- Luis empieza a los 45. Invierte más, 250 € al mes, y durante más tiempo, 22 años seguidos, hasta los 67. Total aportado: 66.000 €.
Resultado a los 67 años: Ana tiene 147.106 € y Luis, 118.140 €. Ana ha puesto 42.000 € menos y termina con unos 29.000 € más. A los 35 años Ana tenía 30.873 €; a partir de ahí, su dinero pasa 32 años generando rendimientos sobre rendimientos. Al final, el 84 % de lo que tiene Ana son intereses. En el caso de Luis, el 44 %.
Luis no ha hecho nada mal. Ha sido más constante y ha ahorrado más. Lo único que no puede comprar es el tiempo que no estuvo invertido.
La parte que no te suelen contar: depende de la rentabilidad
Este ejemplo circula por todas partes, casi siempre con rentabilidades del 8 % o el 10 % para que el efecto sea espectacular. Prefiero darte la versión completa. Con los mismos importes, así cambia el resultado según la rentabilidad anual, siempre constante:
| Rentabilidad | Ana (aporta 24.000 €) | Luis (aporta 66.000 €) | Termina con más |
|---|---|---|---|
| 3 % | 71.818 € | 92.863 € | Luis |
| 4 % | 102.924 € | 104.614 € | Casi empate |
| 5 % | 147.106 € | 118.140 € | Ana |
| 6 % | 209.701 € | 133.719 € | Ana |
Fuente: elaboración propia. Simulación con rentabilidad anual efectiva constante, capitalización mensual equivalente y aportaciones al final de cada mes, antes de impuestos.
Haz el cálculo con tus números
Pon tu capital, tu aportación mensual y tus años en nuestra calculadora de interés compuesto. Tiene cargados los casos de Ana y Luis.
La conclusión honesta: empezar pronto es una ventaja enorme, pero no compensa cualquier cosa. Los productos de menor riesgo suelen ofrecer una rentabilidad esperada inferior, y con rentabilidades bajas aportar más años puede ganar. Cuanto mayor es la rentabilidad y más largo el plazo, más pesa el tiempo. Pero buscar más rentabilidad implica asumir más riesgo: habrá años malos por el camino. Y cuando la rentabilidad cambia de un año a otro, el orden de los años buenos y malos también influye, así que el umbral del 4,07 % no se puede trasladar tal cual a cualquier evolución del mercado.
Lo que frena el interés compuesto
- Los gastos. Un punto de diferencia en la rentabilidad neta pesa mucho a largo plazo. En el caso de Ana, pasar de un 5 % a un 4 % neto, por ejemplo por pagar un 1 % más de comisiones, la deja en 102.924 € en lugar de 147.106 €: 44.182 € menos.
- Los impuestos por el camino. Si tributas cada vez que cambias de inversión, esa parte deja de trabajar. En España, las personas físicas pueden traspasar su inversión entre fondos que cumplan los requisitos del artículo 94 de la Ley del IRPF sin tributar en ese momento por la ganancia acumulada: se paga en el reembolso definitivo. No vale para cualquier producto, por ejemplo los ETF cotizados, y el dinero no puede pasar por tus manos; te lo explicamos en cómo cambiar de fondo sin pagar impuestos. Lo que pagas al final lo tienes en cómo tributan los fondos de inversión.
- Sacar el dinero antes de tiempo. Con una rentabilidad positiva y constante, el crecimiento en euros se acelera con los años. Rescatar a mitad de camino es renunciar justo a esa parte.
- La inflación. Los 147.106 € de Ana, dentro de 42 años y con un 2 % de inflación anual, equivalen a unos 64.000 € de hoy. Siguen siendo casi el triple de lo que aportó, pero conviene saberlo.
Dónde poner a trabajar el interés compuesto
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Preguntas frecuentes sobre el interés compuesto
¿Qué es el interés compuesto?
Es el rendimiento que se calcula sobre el capital invertido y también sobre los rendimientos acumulados en periodos anteriores. Con 1.000 € al 5 % anual, el primer año ganas 50 € y el segundo 52,50 €, porque calculas sobre 1.050 €. Con los años, los rendimientos de los rendimientos acaban pesando más que el dinero aportado.
¿Es mejor empezar a invertir antes o invertir más dinero?
Con plazos largos y rentabilidades moderadas, empezar antes suele pesar más. Quien invierte 200 € al mes de los 25 a los 35 años termina a los 67 con 147.106 € al 5 % anual, más que quien invierte 250 € al mes de los 45 a los 67, que llega con 118.140 €. Pero con una rentabilidad anual constante por debajo de aproximadamente el 4,07 %, gana el que aporta más años.
¿Qué rentabilidad es realista para calcular el interés compuesto?
Depende del producto y del riesgo que asumas. Los productos de menor riesgo suelen ofrecer una rentabilidad esperada inferior; los que tienen más renta variable pueden rendir más a largo plazo, pero con años negativos. Ninguna inversión con riesgo garantiza una rentabilidad constante y las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras, así que lo sensato es calcular con un escenario prudente y otro optimista.
¿Cómo afectan los impuestos al interés compuesto?
Lo frenan si se pagan antes de tiempo, porque esa parte deja de generar rendimientos. En los fondos de inversión, el artículo 94 de la Ley del IRPF permite traspasar el dinero entre fondos que cumplan sus requisitos sin tributar en ese momento (no se aplica, por ejemplo, a los ETF cotizados), así que todo el capital sigue trabajando hasta que reembolsas y la ganancia tributa en la base del ahorro.
¿Cuánto generan 200 € al mes durante 20 años?
Aportando 200 € al final de cada mes durante 20 años (48.000 € en total), con una rentabilidad anual efectiva constante y antes de impuestos, tendrías unos 65.371 € al 3 %, 81.161 € al 5 % y 101.507 € al 7 %. Son simulaciones, no previsiones: ninguna de esas rentabilidades está garantizada.
¿El interés compuesto está garantizado?
No. El interés compuesto es un mecanismo matemático, no una garantía. Solo hay una rentabilidad asegurada si el producto la garantiza por contrato; en inversiones como los fondos, el valor sube y baja y es posible perder parte de lo invertido.
¿El interés compuesto también funciona con las deudas?
Sí, y en tu contra. Los intereses que no pagas se suman a la deuda y generan nuevos intereses. El Banco de España advierte de que ignorar este efecto lleva a subestimar el coste de una deuda.
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Ejemplo ilustrativo con aportaciones al final de cada mes y una rentabilidad constante, antes de impuestos; en la realidad la rentabilidad varía cada año y puede ser negativa. Las inversiones con riesgo pueden perder valor y es posible no recuperar todo el capital. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Antes de invertir se te debe facilitar la documentación del producto, que conviene leer, y realizar, cuando proceda, la evaluación de conveniencia o idoneidad aplicable al producto y al servicio. Contenido informativo, no asesoramiento financiero ni fiscal.
Artículo escrito por Eduardo del Hierro, corredor de seguros en Valladolid desde 1999, colegiado nº 76056. Correduría inscrita en el registro de la DGSFP con la clave J-1997. Los fondos de inversión se comercializan a través de Eduardo del Hierro, S.L., agente de Allianz Soluciones de Inversión, A.V., S.A., inscrita en la CNMV con el número 304; asesoramiento no independiente, limitado a la gama de Allianz.
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